Tengo ganas de hacer un HYROX
Hace unos días mandé un mensaje al chat familiar preguntando: Si hago un HYROX, ¿irían a apoyarme?
Mi mamá respondió: ¿Qué es eso?, lo cual me dio mucha risa, debo admitir. Pero lo que más gracia me dio fue que mi hermana me preguntara si estaba bien o si necesitaba ayuda. JAJAJA.
Y aunque mi familia todavía no entiende muy bien qué es lo que quiero hacer, la verdad es que yo tampoco sé exactamente por qué me emociona tanto la idea.
Para quienes, como mi mamá, no saben qué es un HYROX, es una competencia que combina carreras con diferentes ejercicios de fuerza. Básicamente, tienes que ir completando distintas estaciones hasta llegar a la meta.
Y entre más lo pienso, más ganas me dan de hacerlo.
Creo que, más allá de la competencia, hay varias cosas que me llaman la atención. Últimamente he tenido muchas ganas de recuperar mis rutinas, hacer más ejercicio y, sobre todo, ser constante. Pero también me he dado cuenta de que, a veces, tener una meta concreta cambia por completo la manera en la que hacemos las cosas.
No es lo mismo decir que quiero hacer ejercicio que tener algo para lo que quiero prepararme. De pronto, levantarte temprano, ir al gimnasio o salir a correr tienen un propósito diferente. Ya no se trata solamente de cumplir con una rutina, sino de acercarte un poquito más a algo que quieres conseguir.
También creo que extraño tener esa sensación de estar preparándome para algo. Cuando estás en la escuela, siempre hay alguna competencia, un proyecto o alguna fecha que te mantiene emocionada. Pero conforme creces, muchas de esas experiencias desaparecen y, de repente, parece que todo se trata de trabajar, cumplir pendientes y pensar en lo que sigue.
Y no sé, creo que me gustaría volver a sentir esa emoción de tener un reto enfrente y descubrir hasta dónde puedo llegar.

Además, me gusta la idea de compartirlo con otras personas. Entrenar con mis amigos, emocionarnos por los avances, quejarnos de que nos duelen las piernas y tener a alguien que esté pasando por lo mismo que tú. Y, por supuesto, tener a mi familia ahí el día de la competencia.
Porque, siendo honesta, una de las cosas que más me emocionan es imaginarme cruzando esa meta y ver a las personas que quiero esperándome.
No sé si les pasa, pero creo que hay algo muy bonito en que alguien se emocione por ti, incluso cuando todavía no sabes si vas a lograr lo que te propones.
Y, claro, también está la parte de la disciplina. Me gustaría descubrir qué pasa si realmente me comprometo con algo durante varios meses. No hacerlo perfecto, ni entrenar todos los días, ni tener siempre la motivación. Simplemente aprender a ser constante, incluso cuando no tenga tantas ganas.
Porque creo que, al final, eso es lo que más me interesa de todo esto.
No quiero hacer un HYROX solamente para poder decir que hice uno. Me emociona más pensar en todo lo que podría aprender durante el proceso. En conocer mis límites, descubrir que puedo hacer cosas que antes me parecían imposibles y, sobre todo, demostrarme que soy capaz de comprometerme con algo y llevarlo hasta el final.
Y tampoco quiero romantizarlo. Seguramente habrá días en los que no quiera entrenar, en los que me canse o en los que me pregunte por qué se me ocurrió meterme en esto. Pero supongo que también se trata de eso, ¿no? De aprender a seguir adelante sin tener que sentirme motivada todo el tiempo.
Todavía no sé si realmente lo voy a hacer. Quizá en unas semanas se me pase la emoción o quizá descubra que no es lo mío. Pero también existe la posibilidad de que termine encantándome y que esto se convierta en algo mucho más grande de lo que imaginaba.

Por ahora, me gusta tener una meta que me emocione. Algo que me saque un poquito de mi rutina y que me dé curiosidad descubrir.
Y creo que a veces eso es suficiente para empezar. No siempre tenemos que estar completamente seguros de que algo va a funcionar para darnos la oportunidad de intentarlo.
Quizá el HYROX sea solamente una excusa para empezar a hacer algo por mí. Para moverme, ser más disciplinada y descubrir de qué soy capaz. Y si en el camino termino cruzando una meta que hoy todavía me parece lejana, pues qué bonito.
Así que, mamá, si estás leyendo esto, ya te explicaré qué es un HYROX.
Y sí, probablemente sí voy a necesitar que vayas a apoyarme.
¿Ustedes harían algo así? ¿Hay alguna meta que tengan ganas de intentar, aunque todavía no sepan si realmente van a hacerlo?
Nos estamos leyendo.