Una reflexión sobre permitirse cambiar y crecer

Lección #2: Cambiar de opinión también es crecer.

A veces pensamos que tenemos que quedarnos para siempre con una misma opinión, una misma idea o una misma forma de hacer las cosas. Nunca falta esa persona, ya sea de tu familia o de tu círculo social, que te dice: “A ti no te gusta eso”, “pero tú dijiste…”, “tú pensabas…”, “tú hacías…”.

Y aunque probablemente lo dicen porque recuerdan quién eras, a veces se nos olvida algo muy importante: todos estamos en constante cambio y crecimiento.

A mí hasta a veces me estresa que quieran recalcar cosas de mi vida que probablemente ya no son. Porque ya no soy esa persona.

Me pasa seguido con el hecho de que salí de casa para estudiar hace unos cinco años y, cada vez que regreso, parece que esperan encontrarse con la misma versión de mí que se fue. Pero han pasado cinco años. Han cambiado mis ideas, mis prioridades, mis gustos, mis formas de ver la vida y, sobre todo, la manera en la que me veo a mí misma.

Una escena sobre reconocerse distinta a quien eras antes

Y qué extraño es darte cuenta de que incluso tú misma a veces ya no reconoces a la persona que eras hace unos años.

Creo que también tenemos que aprender a permitirnos cambiar de opinión. A reconocer que algo que antes nos gustaba puede dejar de gustarnos, que una idea que defendemos puede dejar de representarnos o que una forma de vivir que antes nos hacía felices quizá ya no funciona para nosotros.

Y esto no solamente aplica para nuestras grandes decisiones. También está en las cosas pequeñas de todos los días.

Por ejemplo, últimamente me he dado cuenta de que quiero volver a tener una rutina más establecida. Quiero aprender a serme fiel en los tiempos que decido para mí. Si digo que de 7:00 a 9:00 de la mañana voy a ir al gimnasio, quiero realmente levantarme, ir y poco a poco convertirlo en parte de mi vida.

Crear rutinas es algo que me ha pesado últimamente. Me cuesta mantenerlas y, al mismo tiempo, sé que soy mucho más feliz y tranquila cuando tengo cierta estructura en mis días. Por eso, ahora estoy trabajando en recuperar ese ritmo, volver a mis horarios de sueño y construir hábitos que se sientan bien para la persona que soy hoy, no para quien era hace unos años.

Porque quizá crecer también es eso: dejar de aferrarte a la versión de ti que los demás recuerdan y empezar a conocer la versión de ti que estás construyendo.

Un momento sobre construir nuevos hábitos y rutinas

Y tal vez cambiar de opinión, cambiar de hábitos o incluso cambiar de sueños no significa que seas una persona incongruente. Significa que te estás dando permiso de evolucionar.

¿Cuál es esa idea, hábito o costumbre que has cambiado de ti mismo? ¿Hay algo que antes pensabas que nunca harías y que hoy forma parte de tu vida? ¿O hay algo que quisieras comenzar a agregar a tu rutina?

Me gustaría mucho leer sus reflexiones personales sobre este tema en los comentarios y poder generar comunidad.

Nos estamos leyendo. 😊

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.