La verdad es que la mayoría de las cosas que hoy nos quitan el sueño, en unos meses ya no van a importar

La verdad es que la mayoría de las cosas que hoy nos quitan el sueño, en unos meses ya no van a importar

La mayoría de las cosas que hoy nos quitan el sueño, en unos meses ya no van a importar. Esta reflexión habla de soltar la opinión ajena y enfocarnos en lo que de verdad afecta nuestra vida.

Como una persona que está constantemente pensando en el futuro, en lo que otros puedan llegar a pensar o percibir de ella…

Hace unos meses leí el libro viral La teoría Let Them, de Mel Robbins, que justo habla sobre cómo estamos constantemente clavados con lo que otras personas piensan, sienten o simplemente reaccionan a lo que nosotros hacemos.

Cuando uno empieza a entrar en esa línea de pensamiento, creo que no es muy fácil salir de ahí, ya que constantemente estamos creyéndonos y formándonos para ser lo que los otros necesitan. Pero ¿realmente es importante? ¿Lo es todo el tiempo?

Por qué nos educan para complacer — y qué nos cuesta

En nuestra cultura, como personas y por cómo estamos criados, siempre nos hacen pensar que vivimos para cuidar del otro, para ser lo más complacientes que podamos… pero ¿qué pasa cuando esa complacencia ya nos empieza a pasar factura? Cuando ya nos desgasta más de lo que nos hace sentir bien.

Hay ocasiones en la vida donde solo debemos dejar a las personas pensar lo que quieran sobre nosotros, dejarlas hacer lo que quieran, porque si estamos bien internamente y enfocados, eso solo es ruido de fondo que molesta y que podemos pasar a segundo plano.

Un comentario de alguien que no es relevante para nosotros, una crítica o una opinión, a la larga no nos sirven de nada; solo pueden afectar nuestro estado mental… cuando, en realidad, podemos simplemente escuchar y desechar.

Dejar ser a los demás, sin resolverles la vida

Y con ello viene el hecho de que no querer solucionarle la vida a todos, todo el tiempo, es mejor que vivir preocupados por la vida ajena…

Esto puede abarcar muchas cosas, desde lo positivo de querer ayudar, como también el hecho de las cosas que no nos agradan y queremos cambiar de los demás… Eso también lo podemos aprender a dejar ser: con nuestras mamás, hermanos, parejas, etc.

No todo en la vida merece tu atención y nada es tan importante. Pensar así también nos quita cierto peso y nos permite concentrarnos en lo que sí importa y realmente nos afecta.

Porque, al final, la mayoría de las cosas que hoy nos quitan el sueño, en unos meses ya no van a importar.

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